WASHINGTON.- Los presidentes de Estados Unidos y México, Barack Obama y Felipe Calderón, quienes conversaron hoy en Washington sobre la lucha contra el narcotráfico y políticas de migración, se declararon en contra de la ley recientemente sancionada en el estado de Arizona, que penaliza a los inmigrantes indocumentados.

"A pesar de su enorme contribución a la economía y a la sociedad de Estados Unidos", dijo Calderón ante su anfitrión, el presidente Barack Obama, millones de inmigrantes "aún viven en las sombras" en ese país.

"En ocasiones, como en Arizona, confrontan incluso patrones de discriminación", añadió.

Las palabras de Calderón fueron recibidas con aplausos por parte del público presente en la ceremonia solemne en los jardines de la Casa Blanca.

"La ley de Arizona tiene el potencial de ser aplicada de forma discriminatoria", reconoció luego Obama en una rueda de prensa conjunta, tras una reunión bilateral con Calderón.

"Los juicios que puedan ser hechos a la hora de aplicar la ley pueden ser preocupantes", añadió el presidente estadounidense.

Arizona aprobó el 23 de abril una ley que convierte en delito estatal la inmigración ilegal y obliga a la policía a verificar la documentación de cualquier persona bajo sospecha razonable de que pueda ser ilegal.

En Estados Unidos viven casi 11 millones de indocumentados, de los cuales unos 7 millones de origen mexicano, según cálculos no oficiales.

En Arizona, estado fronterizo con México donde la tercera parte de sus 6 millones de habitantes son de origen hispano, viven unos 460.000 indocumentados.

Obama apoya una reforma migratoria integral, pero ese objetivo no acaba de concretarse en el Congreso a causa de la complicada agenda legislativa, y porque su bancada demócrata ya no cuenta con una mayoría sólida en el Senado, recordó el presidente en la rueda de prensa. (AFP-NA-Télam)